Carta a Domingo Grandallana

Date
Estado
Transcrito
Folio374 - 377
From (Remitente)
PlacePalacio
SummaryEl rey desea extender la vacunación a América a costa del Real Erario
To (Destinatario)Domingo Grandallana

[374]

Excelentísimo Señor

Desenado el Rey ocurrir a los estragos, que causan en sus dominios de Indias las epidemias frecuentes de viruelas, y proporcionar a aquellos sus amados vasallos los auxilios que dictan la humanidad, el bien del estado, y el interés mismo de los particulares, así de la clase muy numerosa, que por menos pudiente sufre mayores daños, como de las otras, acreedoras todas a su Real beneficencia: se ha servido resolver, oído el dictamen del Consejo [374v] de Indias, que se propaguen a aquellos dominios a costa del Real Erario la inoculación de la vacuna, acreditada en España y casi en toda Europa con pruebas incontestables como un preservativo de las viruelas naturales.

[Corra?] A este fin ha nombrado Su Majestad a propuesta de una Junta de Cirujanos de su Real Cámara para Director de esta expedición empresa a su médico honorario Don Francisco Xavier de Balmis, quien con otros tres o cuatro facultativos en calidad de ayudantes y algunos de enfermeros han de ser conducidos en buque de la Real Armada y mantenidos durante la navegación siendo lo más esencial y difícil de esta empresa la conservación del pus vacuno en toda su actividad en tan dilatados viajes [375] por cuya dificultad, se sabe haberse frustrado algunas tentativas de algunos de aquellos naturales; ha resuelto Su Majestad conforme al dictamen de la expresada Junta que lleven los facultativos número proporcionado de niños expósitos, que no hayan pasado viruelas, para que mediante una progresiva vacunación, hagan aquellos a su arribo a América la primera operación de brazo a brazo. [375v]

El número de individuos de que ha de componerse esta expedición, ascenderá probablemente a cincuenta personas, comprehendidos los niños, y conviniendo que naveguen con la posible comodidad, llevando un botiquín, porción considerable de ejemplares del tratado histórico y práctico de la vacuna, obra traducida por el mismo Balmis, y otros auxilios, ha parecido que bastará un paquebot o buque de 300 toneladas poco más o menos destinado únicamente a este fin, el cual deberá hacerse a la vela a principios del mes de agosto próximo, dirigiendo su rumbo a Tenerife, una de las Islas Canarias, [376] donde hará alguna mansión, así para dejar establecida la vacuna, como para refrescar los víveres, si hubiere necesidad, y hacer que los niños paseen y respiren algunos días los aires del campo.

Esto mismo se repetirá en todas las escalas siguientes, que serán: de Tenerife a Puerto Rico, la Guaira, La Habana, Campeche, y Veracruz; donde concluirá la primera expedición marítima, a no ser que los capitanes generales de algunas de estas últimas colonias acuerden con el Director que antes de llegar a Veracruz, pasen con toda ella o envíe comisionados [376v] a Portobelo, y a Cartagena, si en Caracas o en La Habana hubiere noticia de haber sido infructuosas las tentativas del Médico de Familia Don Lorenzo Verges, que va navegando para Santa Fe con propósito de introducir la vacuna en aquel virreinato, aunque destituido de auxilios; por lo cual se teme que sean inútiles sus esfuerzos.

Por todo lo expuesto conocerá Vuestra Excelencia ser necesario que el capitán del buque tenga la mayor consideración así con los facultativos, como con los niños, procurándoles la comodidad y buen trato, que sea posible, y que con el [377] Director y con los gobernadores donde haga escala para fijar los días de dar velas a fin de que estos le faciliten oportunamente los socorros, que necesite, y el Director tenga preparado e inoculados algunos niños con señales positivas de haber prendido el pus vacuno. Todo lo cual participo a Vuestra Excelencia de Real Orden para que se sirva expedir las necesarias al cumplimiento de esta resolución en la parte correspondiente al Ministerio de Marina de su cargo. Dios etcétera. Palacio y junio 30 de 1803.

[Señor Don Domingo Grandallana]